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por Santiago Vargas Oria, Analista Research de Nasini SA
La inflación general en enero fue del 2,2%, por debajo del 2,3% esperado por el mercado y la más baja en la gestión de Milei. La inflación núcleo también cayó, ubicándose en 2,4% frente al 3,2% de diciembre. Los servicios continúan por encima del nivel general, aunque por debajo del 4% por primera vez desde febrero de 2022, mientras que los regulados siguen presionando el IPC al mantenerse por encima de la media.
El dato de enero es muy positivo, especialmente considerando que la reducción del crawling peg al 1% mensual comenzará a impactar en los bienes a partir de febrero. Para este mes, esperamos que la inflación rompa el 2% y se acerque al 1,8%. La convergencia de la inflación en bienes hacia los niveles del crawling peg podría darse más rápido de lo esperado, lo que ayudaría a evitar una mayor apreciación y pérdida de reservas.
En cuanto a la actividad, los indicadores de alta frecuencia muestran un fuerte repunte en enero: la producción de autos creció un 19% mensual y los patentamientos aumentaron un 22%. Además, los créditos al consumo continúan en alza y la confianza del consumidor hacia el gobierno se mantiene en niveles elevados. La mayoría de las proyecciones prevén un crecimiento del PBI del 5% para 2025.
El BCRA sigue acumulando reservas, aunque a un ritmo menor que en enero. En lo que va de febrero, las compras suman USD 980 millones, frente a los USD 1.082 millones del mes anterior. La liquidación del agro se duplicó respecto a meses previos, sumándose a los ingresos de dólares por préstamos financieros.
En este contexto, la brecha cambiaria se ha mantenido estable, promediando entre el 12% y el 14% en la última semana, y esperamos que esta tendencia continúe. Sin embargo, el buen desempeño de las variables económicas no tuvo el mismo impacto en los mercados: febrero ha sido un mes negativo tanto para el equity como para los bonos.
Los desafíos para 2025 son claros, con un contexto internacional que sigue siendo un factor clave. El mercado espera nuevos drivers que impulsen a los activos, entre ellos definiciones sobre el FMI, las elecciones y el CEPO, además de la cosecha y los pagos de la deuda soberana.
El esquema actual—basado en la combinación de crawling peg y tasas de interés—apunta a mantener la expansión del crédito en dólares, evitar un aumento de la brecha y permitir que el BCRA siga acumulando reservas. El objetivo sigue siendo reducir la nominalidad, equilibrando tasas e inflación con la menor volatilidad posible.
De cara a los próximos meses y con la inflación en descenso, el mercado eventualmente volverá a debatir si es necesario un nuevo ajuste de tasas a la baja. Por ahora, esperamos que la desinflación siga avanzando a buen ritmo, que el BCRA continúe comprando reservas y que las brechas se mantengan estables. La actividad económica seguirá mostrando buenos datos, con una tendencia positiva en el primer trimestre de 2025. Seguimos viendo como escenario más probable una salida del cepo post-elecciones, en un esquema de baja de nominalidad que ha favorecido al gobierno en términos de apoyo y confianza.
En la curva en pesos, identificamos una oportunidad en los bonos CER, especialmente en el tramo medio-largo. A pesar de la compresión de tasas, siguen ofreciendo rendimientos reales positivos y una buena cobertura en distintos escenarios. Para inversores más conservadores, las Lecaps en el tramo corto presentan un valor atractivo en tasa fija, mientras que los bonos duales ofrecen rendimientos competitivos en comparación con los boncap.
En cuanto a la deuda en dólares, estos activos han sido castigados recientemente por factores tanto locales como internacionales, lo que redujo su flujo. Sin embargo, a los niveles actuales, el tramo corto ya luce interesante para posicionarse. La principal preocupación del mercado sigue siendo la acumulación de reservas, un desafío clave para el BCRA. No obstante, el compromiso del gobierno con el equilibrio fiscal y el cumplimiento de sus obligaciones sigue firme. Además, somos optimistas respecto a la acumulación de reservas, considerando que la baja de retenciones impulsará la liquidación de la cosecha y permitirá que el BCRA continúe comprando dólares, apoyado por el actual esquema de política económica.
El Merval experimentó una corrección cercana al 20% desde sus máximos, impulsada tanto por factores externos como por la falta de drivers de corto plazo que justifiquen nuevas subas. La principal incertidumbre del mercado gira en torno al nuevo acuerdo con el FMI y la posibilidad de obtener financiamiento adicional. Sin embargo, los datos de actividad económica refuerzan una visión positiva sobre el futuro del país. Durante enero, el mercado argentino perdió flujo frente a Brasil, que tuvo una fuerte recuperación. Sin embargo, a los niveles actuales, y tras las recientes correcciones del Merval, identificamos puntos de entrada favorables para retomar los máximos alcanzados en diciembre de 2024. Seguimos sobreponderando el sector energético y los activos regulados, que continúan mostrando un sólido desempeño y atractivas perspectivas.